Investigadores de la Universidad de Missouri consiguieron desarrollar plantas de arroz resistentes al tizón bacteriano mediante una herramienta de edición genética diseñada con inteligencia artificial. El avance abre posibilidades para mejorar la sanidad de cultivos alimentarios, aunque todavía requiere evaluaciones adicionales antes de llegar a las variedades comerciales.
Una enfermedad que amenaza los rendimientos
El tizón bacteriano del arroz es una enfermedad que puede reducir tanto el rendimiento como la calidad de la cosecha. Su impacto preocupa especialmente en regiones productoras de Asia y África, donde este cereal constituye una fuente esencial de alimentación e ingresos para millones de personas.
Frente a este problema, un equipo dirigido por Bing Yang, profesor de la Facultad de Agricultura, Alimentación y Recursos Naturales de la Universidad de Missouri, desarrolló plantas de arroz capaces de resistir la enfermedad mediante modificaciones específicas del material genético.
La investigación busca aprovechar el conocimiento sobre la interacción entre el arroz y las bacterias patógenas para reforzar las defensas de la planta.
Una herramienta diseñada con inteligencia artificial
El trabajo empleó OpenCRISPR-1, una herramienta de edición genética desarrollada por la empresa biotecnológica Profluent con apoyo de inteligencia artificial. El sistema permite realizar modificaciones dirigidas en el ADN para estudiar y alterar características específicas de un organismo.
El equipo de Missouri adaptó esta tecnología para trabajar con arroz. La investigación demuestra una posible aplicación agrícola de una herramienta que anteriormente había sido probada en células animales.
Según la universidad, el acceso abierto a OpenCRISPR-1 también podría facilitar que otros investigadores exploren aplicaciones para el mejoramiento genético de cultivos.
Del laboratorio al campo
El resultado todavía no significa que los productores puedan sembrar comercialmente estas plantas. El siguiente paso consiste en trasladar los hallazgos desde las líneas experimentales hacia variedades de arroz utilizadas en la agricultura.
El equipo deberá realizar pruebas adicionales, atender los requisitos regulatorios y encontrar socios industriales que contribuyan a desarrollar variedades comerciales.
Los investigadores también consideran que el enfoque podría estudiarse en otros cultivos, como el maíz y la soya, para afrontar enfermedades y condiciones ambientales adversas.
El avance refuerza el papel de la biotecnología en el desarrollo de cultivos más resistentes. Su impacto productivo dependerá de que los resultados experimentales se mantengan en condiciones de campo y puedan incorporarse de manera segura y económicamente viable a los programas de mejoramiento vegetal.







