La necesidad de prevenir pérdidas se sustenta en datos territoriales. Un reporte del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED) señala que más de 1,8 millones de hectáreas de cultivos se ubican en zonas con altas posibilidades de inundación2, mientras que 1,4 millones de hectáreas están expuestas a huaicos y deslizamientos provocados por lluvias intensas2.
Este contexto demanda la incorporación de herramientas digitales e información meteorológica para optimizar el uso de los recursos del campo peruano, considerando que la agricultura utiliza alrededor del 80% del agua del país, según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI)[i].
Entre las principales soluciones que vienen incorporándose a la industria agroalimentaria destacan[ii]:
- Riego tecnificado. Conduce el agua directamente a la raíz de cada planta mediante mangueras con goteo o chorros controlados, administrada por llaves automáticas o programadores para evitar pérdidas por evaporación o filtración. Además, permite la fertirrigación: aplicación localizada de fertilizantes disueltos en volúmenes controlados a la zona radicular, mediante tuberías y emisores automatizados, optimizando la relación agua-suelo-planta.
- Agricultura de precisión. Emplea mapas satelitales, GPS y aplicaciones informáticas para identificar las necesidades operativas de cada parcela. Su finalidad es suministrar la cantidad exacta de agua y fertilizante que requiere el terreno, evitando gastos innecesarios de insumos.
- Sensores conectados al Internet de las Cosas (IOT). Dispositivos instalados en la tierra que envían alertas en tiempo real al teléfono celular sobre la humedad y temperatura del suelo, permitiendo detectar al instante si la planta requiere riego.
- Drones. Capturan imágenes aéreas de alta resolución para monitorear extensiones agrícolas e identificar tempranamente plagas, enfermedades o zonas con estrés hídrico. Además, se equipan para aplicar fertilizantes y productos fitosanitarios únicamente en los lugares afectados.
- Inteligencia artificial. Procesa información climática, agronómica y productiva para identificar patrones y generar proyecciones que apoyen la planificación de las campañas agrícolas, la gestión del agua y la evaluación de riesgos.
- Sistemas de trazabilidad. Registran la data del cultivo desde la siembra hasta la comercialización, fortaleciendo el seguimiento de la producción, el cumplimiento de estándares de calidad y la sostenibilidad de la cadena agroalimentaria.
[i] Estrés Hídrico. CEPLAN. Observatorio Nacional de Prospectiva. Disponible en: https://observatorio.ceplan.gob.pe/ficha/t50 Última revisión: julio de 2026.
[ii] El mercado del Smart agro en Perú 2025. Estudio de mercado de España Exportación e Inversiones. Disponible en: https://www.icex.es/content/dam/icex/centros/peru/documentos/2025/estudio-mercado-smart-agro-peru-2025-resumen.pdf Última revisión: julio de 2026.







