El sector agrario peruano ha demostrado que puede competir en las grandes ligas globales y convertirse en un poderoso motor de crecimiento. Sin embargo, su consolidación depende de políticas públicas promotoras, estabilidad regulatoria, inversión y una visión que reconozca al agro como un ecosistema que integra a gremios, productores, empresas, trabajadores, proveedores, academia y Estado.
Para el ingeniero Gabriel Amaro, presidente de AGAP, el sector agroexportador ocupa un lugar estratégico en el desarrollo del Perú. Su importancia no se limita al valor de los productos que llegan a los mercados internacionales. Detrás de cada fruta u hortaliza existe una extensa cadena de producción, servicios, empleo, tecnología, inversión y conocimiento que convierte al agro en uno de los principales motores económicos y sociales del país.
Sostuvo que esta relevancia parte de una función esencial: producir alimentos. El sector no solamente contribuye a alimentar a los ciudadanos del país, sino también enviar alimentos a los mercados internacionales más exigentes. Por ello, sostiene que la agricultura debe ser entendida como una actividad fundamental de la actividad económica nacional.
La relevancia del sector agroexportador también se expresa en la generación de empleo y divisas. Cuando la producción agrícola se expande, se activan múltiples actividades relacionadas con el transporte, la logística, los servicios, la tecnología, los empaques, la industria de alimentos y otros sectores que forman parte de la cadena.
El agro (y su marco regulatorio), no puede ser analizado únicamente desde la perspectiva de una actividad productiva o desde la mirada del recaudador de impuestos. Su comportamiento tiene una relación directa con la alimentación, el empleo, la dinamización económica y desarrollo de las zonas rurales, la atracción de inversiones y divisas, el incremento del poder adquisitivo de la población y su bienestar, etc. Esa interdependencia, sostiene Amaro, convierte al sector en estratégico y esencial para el país.
Competir en las grandes ligas
En poco más de dos décadas, el agroexportador peruano ha conseguido posicionarse en el escenario internacional. El presidente de AGAP remarcó que el Perú ocupa el octavo lugar en el ranking internacional de principales países exportadores de frutas y hortalizas.
Gabriel Amaro atribuye esta posición a una combinación de factores. El país cuenta, según explicó, con capacidades desarrolladas por sus empresas, productores, profesionales, técnicos y trabajadores, además de condiciones climáticas diferenciadas entre sus regiones que permiten producir diversos cultivos y alcanzar altos niveles de productividad.
Esta evolución ha permitido que el sector agrario deje de ser visto únicamente como una actividad tradicional para convertirse en una industria moderna.
En ese proceso, la producción de frutas y hortalizas frescas desempeña un papel central.
Puso especial énfasis en este punto al señalar que la exportación de productos frescos también constituye industria. La tecnología necesaria para conservarlos y llevarlos en óptimas condiciones hasta los mercados internacionales forma parte de una cadena productiva sofisticada, El hecho que un producto sea fresco no significa que tenga menor valor para el desarrollo industrial del país, indicó Gabriel Amaro.
El desafío, entonces, no consiste solamente en producir más, sino en mantener y fortalecer las condiciones que hicieron posible alcanzar ese posicionamiento internacional. El presidente de AGAP considera que el potencial existe y que el país puede aspirar a una posición todavía más importante como proveedor mundial de alimentos.







